A partir de la iniciativa de Regina Hof y con el apoyo de los psicólogos Marta Rosa Palomeque Fuentes y Omar Xicoténcatk Sánchez Palomenque, durante el mes de abril el equipo de TECHO Guanajuanto comenzó a planear la participación de varios niños de Ladrilleras del Refugio en terapias asistidas por caballos.
A finales de ese mes, el equipo del plan de educación en Guanajuato se dio a la tarea de identificar a los posibles participantes en Ladrilleras -donde TECHO ha estado trabajando desde 2011. Antes del 3 de mayo, la asistencia de los chicos ya estaba confirmada; el proyecto duraría tres meses, con sesiones cada lunes de 11 am a 3 de la tarde. La responsabilidad del equipo de TECHO, además de transportar a los niños, era involucrar a sus padres, tarea que en algunos casos ha sido difícil de lograr.
La idea principal era dar acompañamiento a niños con antecedentes conflictivos, tanto en el desarrollo personal como en el entorno familiar. Dos de los chicos que empezaron a asistir a la terapia desistieron por falta de interés de los padres; sin embargo, desde los primeros días de junio se unieron más niños al proyecto, a petición de Regina. Afortunadamente los niños que han sido constantes han mostrado grandes avances. A pesar de que las primeras sesiones fueron un desafío, los niños se han adaptado muy bien a las dinámicas de trabajo y han mejorado la forma en la que se relacionan con los responsables del proyecto y con otros niños
Dos sesiones bastaron para comenzar a observar cambios en los niños, desde su forma de interactuar con los animales hasta su disposición a seguir reglas —cosa que había sido un punto de conflicto con ellos en el plan de educación—. Es gracias a los resultados favorables y a la necesidad de dar seguimiento a los niños que este proyecto se ha ampliado hasta el mes de septiembre.
Si quieres conocer más acerca del trabajo en Guanajuato y participar con el equipo en ese estado. Escribe a info.mexico@techo.org.
Por Luz Rodea, con información de Claudia Elena Hernández Cruz y Liliana Valenzuela Mejía.


